sábado, 25 de abril de 2015

martes, 31 de marzo de 2015

INTEGRIDAD CON DIOS, CONMIGO MISMO, EN EL HOGAR, EN LA SOCIEDAD: UN PRINCIPIO NECESARIO PARA TENER SEGURIDAD.

Integridad: La Gran Muralla China 
© Copyright 2009 Más de la Vida con Jorge Cota
Quizás el hombre más sabio que jamás haya vivido fue Salomón.
Salomón era capaz de tomar verdades universales y hacerlas memorables.
En una ocasión Salomón escribió, "Una honesta respuesta es como un beso en los labios".  Es una buenísima descripción, ¿Sí o No? La honestidad y la integridad son igual de encantadoras como deseables, pero son más que eso.
La integridad provee un muro de seguridad alrededor de nuestras relaciones interpersonales. De hecho, la integridad es la esencia de la verdadera seguridad que experimentamos en esta vida.  La integridad es la tierra fértil donde un matrimonio exitoso puede crecer y florecer. La integridad es el armazón para las amistades y es el ingrediente básico para cada socio exitoso.
Una de las maravillas del mundo es la gran muralla China. Fue terminada en el año 240AC. Esta magnífica estructura mide 1500 millas de largo, de 15-30 pies de grueso y 25 pies de altura. Fue construida para darle a China un sentimiento de seguridad protegiendo al país de los ejércitos invasores.
Desafortunadamente, no funcionó. Durante los primeros 100 años de existencia, fue infringida tres veces. En cada ocasión, los invasores no brincaron el muro, ni entraron por debajo, o atravesaron la muralla, simplemente lo que hicieron fue sobornar al guardia. Como puedes ver, sin integridad no hay una verdadera seguridad.
Aun cuando quisiera pensar que cuestiones externas como muros, contratos y convenios nos pueden proteger, la seguridad genuina se encuentra entre individuos quienes están comprometidos al concepto de integridad.
En una ocasión Jesús dijo, "Que tu sí, sea sí y que tu no, sea no - cualquier otra cosa viene del maligno". Jesús comprendía que la mayoría de las maldades que llegan a nuestra vida entran por la puerta de la deshonestidad. La verdad ha sido comparada con una vajilla fina, una vez que se quiebra puede ser reparada, pero jamás llega a ser igual.
Cuando uno considera que a la persona promedio se le miente (o miente) unas 200 veces al día y que el 91% de nosotros admite que regularmente nublamos o modificamos la verdad y que el 64% de la población confiesa que "mentirán siempre que les convenga, y que no lastimen a nadie". Es difícil ser honesto.  Es por eso que solamente el 31% de las personas creen que la honestidad es la mejor póliza.
Con razón nuestras familias y relaciones interpersonales están tan fracturadas. La deshonestidad de cualquier tipo es destructiva. Destruye nuestro sentido de seguridad porque a nadie le gusta que le mientan o que le tomen el pelo. La integridad es la red que protege nuestro espíritu.
Es por eso que creo que nos iría mejor si nuestras palabras estuviesen caracterizadas por la verdad y nuestras acciones estuviesen motivadas por la integridad. Quizás no podremos hacer mucho sobre las mentiras que recibimos, pero sí podemos hacer mucho sobre aquellas que nosotros decidimos no decir.

viernes, 13 de febrero de 2015

TODO ES POSIBLE PARA EL QUE PONE A FUNCIONAR SU TALENTO

Reflexiones -> Roberta de apenas dieciséis años, fue abandonada por su esposo, obligándola a criar sola a sus dos hijos.
Vivía en México, en extrema pobreza, no tenía ningún tipo de educación, pero soñaba con una vida mejor. Solo con muy poco dinero para alimentar ese sueño, se dirigió a Los Ángeles, en donde usó sus últimos siete dólares para tomar un taxi que la llevaría a la casa de un pariente lejano.
Roberta se negó a vivir de la caridad de otros. Rápidamente encontró dos trabajos como lava copas, y haciendo tortillas desde la medianoche hasta las seis de la mañana. Esto le permitió ahorrar quinientos dólares que invirtió en su propia máquina de hacer tortillas.
Con el correr del tiempo, y con mucho esfuerzo, Roberta se convirtió en la directora del mayor negocio de venta de mayorista de alimentos de México en el mundo. Y agregado a este éxito, Roberta Banuelos fue escogida personalmente por Dwight D. Eisenhower para ser la trigésimo séptima Ministra de Hacienda de los Estados Unidos.
Ella fue ejemplo de lo que Eisenhower dijo acerca de los sueños que impulsan nuestro futuro: “Tenemos éxito solamente si elegimos un objetivo predominante en la vida, en la guerra o en cualquier otro lado, y conseguir que todas las demás circunstancias se inclinen ante ese único objetivo”.
El futuro pertenece a los que creen en la belleza de sus sueños.
Marcos 9:23
Todas las cosas son posibles para el que cree.

jueves, 15 de enero de 2015

LA DEPRESIÓN CLÍNICA ES UNA ENFERMEDAD MORTAL QUE HOY ESTÁN SUFRIENDO LOS JÓVENES.

«HE INTENTADO SUICIDARME»
por Carlos Rey


«Soy una joven de veintiún años.... Creo que me voy a volver loca. No duermo, y hago cosas que no quiero hacer. Es un reto vivir cada día. En ocasiones he intentado suicidarme, y eso pasa mucho por mis pensamientos. Necesito ayuda. ¡Estoy desesperada!»
Este es el consejo que le dio mi esposa:
«Estimada amiga:
»Nos alegramos de que haya tenido la confianza de contarnos su caso.... Creemos que... Dios no le ha permitido tener éxito en ninguno de los intentos [de suicidio, y que Él mismo la impulsó a que nos consultara]. Él la ama y quiere ayudarla, y en algún lugar del subconsciente usted lo sabe.
»Dios nos ama a todos de tal modo que estuvo dispuesto a sacrificar a su Hijo en la cruz para que tuviéramos vida eterna. Además, Dios tiene un plan para cada persona y le ha señalado a cada uno su hora de morir.1 Cuando las personas se suicidan, con eso cambian a la fuerza esa hora señalada y deciden hacer las cosas a su manera. Pero en todo momento Dios está obrando en la vida de ellas para evitar que eso suceda....
»La depresión clínica es uno de los factores que más contribuyen a los intentos de suicidio. Tal depresión es más severa que la que se experimenta sólo por algunos días. La produce un desequilibrio químico en el cerebro que impide que la persona sea capaz de tener esperanza en el futuro o en el presente. A quien sufre de depresión clínica no se le puede «disuadir» de su condición, así como tampoco a una persona que sufre de presión alta se le puede disuadir de su enfermedad. Tanto la depresión clínica como la presión alta son enfermedades, y las personas que las padecen necesitan tratamiento médico.
»Usted necesita ir cuanto antes a ver al médico. No puede mejorarse por sus propios esfuerzos, y su sentimiento de desesperación es peligroso. Le rogamos que haga lo que sea necesario para ir al médico y contarle todo lo que nos ha dicho a nosotros. Siga las instrucciones que le dé aun cuando las considere innecesarias, y no interrumpa el tratamiento sólo porque se demore varios meses para que comience a sentirse mejor. No se puede fiar de lo que está sintiendo ahora, así que le rogamos que confíe en nuestro consejo y haga todo lo que el médico le diga.
»Nosotros nos interesamos en usted, pero su Padre celestial se interesa mucho más. Aunque usted no lo sienta, repítase cada día: “Dios me ama, mis amigos de UN MENSAJE A LA CONCIENCIA me aman, y puedo superar cualquier obstáculo que se me presente en este día.” Escríbanos dentro de un mes y cuéntenos cómo le ha ido.»
Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se ingresa en el sitio www.conciencia.net y se pulsa la pestaña que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 320.

1Sal 139:16

viernes, 2 de enero de 2015

LA VIDA SI TIENE SENTIDO EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO.NO AL SUICIDIO

LA VIDA SI TIENE SENTIDO EN CRISTO JESÚS SEÑOR NUESTRO.
«LA VIDA NO TIENE SENTIDO»
Por el Hermano Pablo.

Andy Reader preparó su cámara de video. Era un nuevo modelo, recién comprado. La acomodó cuidadosamente sobre el trípode en una parte alta de su garaje, apuntándola hacia su automóvil, y la puso en marcha. La cámara había de funcionar automáticamente, y había de recoger tanto imagen como sonido.

Después, Andy, de treinta y ocho años de edad, de Dartmoor, Inglaterra, se encerró en su auto y encendió el motor. ¿Qué se proponía? Filmar su propio suicidio. Hallaron su cuerpo inerte varias horas después, víctima del monóxido de carbono. Pero el acto de suicidio, junto con sus últimas palabras, quedó registrado en su cámara para siempre. El mensaje era claro. Andy lo había repetido varias veces: «La vida no tiene sentido.... La vida no tiene sentido...»

En efecto, para miles de personas la vida no tiene sentido. Cuando el único significado de la vida gira alrededor de uno mismo —posesiones, caprichos, gustos y placeres—, la chispa de la vida muy pronto se apaga. Cuando lo único que vale es el disfrute de cosas materiales y nada más, muy rápidamente el entusiasmo, la pasión y la razón de vivir se desvanecen, y se termina diciendo: «La vida no tiene sentido...»

Sin embargo, la vida humana sí tiene sentido. Tiene un sentido inmenso, universal, divino. Tiene todo el sentido que Dios le dio cuando creó al hombre y lo puso en el jardín del Edén. Ese sentido es, por cierto, la razón de la creación. La vida del hombre tiene, incluso, un sentido eterno.

Cuando pensamos sólo en términos humanos, la vida nos parece confusa e incoherente. Pero cuando levantamos la vista y contemplamos el cuadro mayor de la existencia —nuestro cónyuge, nuestros hijos, nuestros valores y nuestro Dios—, comenzamos a ver en la vida un propósito y un designio. Es cierto que sin moralidad la vida no es vida, pero cuando reconocemos que Dios nos tiene aquí con un propósito definido, nos damos cuenta de que la vida sí tiene sentido.

Es Dios quien le da a nuestra vida sentido. Él es quien establece los valores morales para el buen vivir. Él es quien nos ayuda a aceptar todo lo incomprensible de nuestra vida.


Cristo nos da nuestra razón de ser. Él da sentido en medio de la locura. Busquemos en Él el porqué de nuestra existencia. No nos permitamos, por nada en la vida, ser presa de esa gran mentira: «La vida no tiene sentido». Porque Cristo quiere darle sentido a nuestra vida. Él quiere darle belleza a nuestro existir.

viernes, 21 de noviembre de 2014

EL BESO DE LA MUERTE: UN BESO A UNA MUJER AJENA, UN BESO A UNA BOTELLA DE LICOR, UN BESO A UN CIGARRILLO DE MARIHUANA, UN BESO A UNA PROSTITUTA INFECTADA DE SIDA.

EL BESO DE LA MUERTE
por el Hermano Pablo

Era un caso de vida o muerte, y había que actuar rápido. Si no, el pequeño animal moriría. Así que Paul La Fonte, francés de treinta y siete años de edad y amante de los animales, procedió a hacer la resucitación boca a boca.
Pero el animal moribundo no era un cariñoso gatito. Era una pequeña cobra recién traída de la India. Había sido pisada por un automóvil al sacarla de la jaula, y por no dejarla morir, Paul sopló aliento en los pulmones del ofidio.
La cobra revivió, y lo primero que hizo fue clavar sus colmillos en los labios de su salvador. Los diarios de Avignon, Francia, al comentar el caso, concluyeron: «El beso francés entraña peligros, pero el de este hombre fue el más mortal de todos.»
Este no ha sido el único caso de un beso mortal. En los novelones que se publicaban a principios de siglo era común que dos amantes decepcionados se suicidaran mutuamente bebiendo el mismo veneno, tomándolo el uno de la boca del otro.
Hay otros besos que así mismo hieren, estropean, golpean y matan; por ejemplo, los que empinan la botella de licor porque ya ni los grandes vasos los satisfacen, y sorben con avidez trago tras trago. Ese beso que le dan a la botella resulta ser, para muchos de ellos, un beso mortal.
Los pequeños que, por seguir el ejemplo de los grandes, consiguen un cigarrillo de marihuana y se lo pasan el uno al otro, están también causándose la muerte con el beso que dan en la maldita aspirada.
Lo mismo ocurre con los que se inyectan una jeringa hipodérmica. El beso fatal que se dan con la aguja, no con los labios pero sí con las venas, no sólo los deja endrogados, sino que por la transmisión tan frecuente del virus del SIDA también les resulta ser un beso mortal.
El que besa la boca de la mujer ajena está también dando un beso de muerte. El adulterio es la muerte del matrimonio. Podrá parecer dulce en el momento, pero es un beso mortal.
Las ambiciones deshonestas, así como las pasiones desenfrenadas, son fuego y son veneno. Ceder a ellas es ceder a un beso mortal.
¿Cómo podemos evitar ser víctimas de esta clase de beso mortal? Haciendo de Jesucristo, y de sus leyes morales, el patrón de nuestra vida. Es que si Cristo es nuestro Salvador, si Él es nuestro Señor, si Él es quien motiva todas nuestras acciones, nos veremos entonces libres de toda mala consecuencia. Permitamos que Cristo sea el Señor de nuestra vida. Él nos salvará de todo beso mortal.